Después de un temporal: cómo saber si un árbol ha quedado tocado
por Rabie, de RY Forest
Después de un temporal, lo urgente es lo que amenaza con caer: ramas rotas colgadas en la copa, árboles inclinados con el suelo levantado y cualquier cosa apoyada en un cable. Lo que no corre prisa pero conviene revisar son las heridas de desgarro y las inclinaciones leves, porque el daño que acaba tumbando un árbol meses después casi nunca es el más aparatoso.
Primero, lo que no debes tocar
Antes de acercarse a nada, dos reglas. Si hay un árbol o una rama apoyada sobre un cable eléctrico, no te acerques y avisa a la compañía: no es un trabajo de jardinería y no se resuelve con una escalera.
Y si hay una rama grande rota colgada en la copa, la que en el oficio llamamos rama colgada, mantente fuera de la vertical. Puede aguantar días y caer sin aviso con una racha de viento. Acordona la zona como puedas y no pases por debajo.
Qué es urgente
- Ramas rotas que han quedado enganchadas arriba, sobre paso de personas, coches o cubiertas.
- Árboles inclinados de nuevo, con el cepellón levantado o el suelo agrietado en la base.
- Troncos partidos o con desgarros grandes en una unión principal.
- Cualquier cosa que esté tocando o amenazando una línea eléctrica, un tejado o una vía de paso.
Todo esto se retira cuanto antes, sin esperar a la temporada de poda. La seguridad no atiende al calendario.
Qué puede esperar pero hay que revisar
Aquí está lo que más se descuida, porque no da miedo a simple vista. Un temporal deja heridas que el árbol tendrá que cerrar, y de cómo queden esos cortes depende bastante su futuro.
- Desgarros: cuando una rama se arranca, se lleva un trozo de corteza del tronco. Ese boquete es entrada directa para hongos y conviene repasar el corte para que cicatrice bien.
- Muñones astillados: la rotura deja madera desgarrada que no cierra. Se recorta limpio junto al collar.
- Inclinación leve nueva: aunque el árbol parezca estable, puede haber perdido parte del anclaje.
- Copa desequilibrada: si el temporal se ha llevado un lado entero, el árbol queda cargado hacia el otro y más expuesto al siguiente viento.
- Grietas nuevas en el tronco o en las uniones, que antes no estaban.
El daño que se ve meses después
Lo que más árboles acaba tumbando no es la rama que se rompió durante el temporal, sino el anclaje que se aflojó sin que nadie lo notara. Un árbol que se ha movido en el suelo puede seguir de pie, brotar con normalidad la primavera siguiente y caer al año siguiente con un viento mucho menor.
Por eso, después de un temporal fuerte, vale la pena mirar la base de los árboles grandes y no solo sus copas: suelo levantado, grietas en círculo alrededor del tronco, raíces que asoman donde antes no se veían.
Y con los restos, sin improvisar
Un temporal deja un volumen de ramas que no se parece al de una poda ordenada, y se planifica distinto. Se puede triturar en la finca o retirar a gestor, y lo que no es una salida libre es quemarlo: las quemas están sujetas a autorización y a un calendario que fija cada año la Generalitat.
Si solo necesitas la retirada, aunque el corte lo haya hecho otro, está explicado en la ficha de gestión de residuos forestales.
Dónde nos lo piden más
En el Baix Empordà, donde los temporales de final de verano llegan del mar y castigan sobre todo el arbolado de las urbanizaciones de costa, que además suele estar rodeado de casas y de coches.
En el Alt Empordà, donde el problema no es un temporal puntual sino la tramuntana repetida: el arbolado trabaja contra el viento todo el año y las debilidades se acumulan hasta que una racha las encuentra.
En ambos casos, si hay que retirar un ejemplar dañado sin espacio para tumbarlo, se hace por piezas: lo tienes en la ficha de tala controlada.