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Procesionaria del pino: cuándo tratar y por qué no esperar a ver los bolsones

por Rabie, de RY Forest

Contra la procesionaria se trata en otoño, cuando la oruga acaba de nacer y está comiendo en la copa. Para cuando se ven los bolsones blancos, en pleno invierno, la oruga ya está desarrollada, protegida dentro del nido y con los pelos urticantes formados: entonces el tratamiento pulverizado pierde eficacia y lo que queda es retirar los nidos a mano, más caro y con riesgo para quien lo hace.

¿Qué es exactamente la procesionaria?

Es la oruga de una mariposa nocturna que vive sobre pinos y cedros. La mariposa vuela en verano y pone los huevos en las acículas; las orugas nacen a final de verano o principios de otoño y empiezan a alimentarse enseguida, todavía diminutas.

A medida que baja la temperatura tejen el bolsón blanco y algodonoso que todo el mundo reconoce, y pasan el invierno dentro, saliendo a comer por la noche. Al final del invierno o en primavera bajan del árbol en fila india —de ahí el nombre— para enterrarse en el suelo y completar el ciclo.

Todo el calendario de actuación sale de ese ciclo. No se trata igual a una oruga recién nacida y expuesta en la copa que a una protegida dentro de un nido de seda.

¿Por qué se trata en otoño y no cuando se ven los nidos?

Porque en otoño la oruga es pequeña, come de forma continua y está a la intemperie sobre la acícula. Un tratamiento aplicado en ese momento la alcanza directamente y actúa cuando ella ingiere la hoja tratada.

En invierno la situación es la contraria. El bolsón es una barrera física que protege a la oruga del producto y del frío, y la oruga ya ha desarrollado los pelos urticantes. Pulverizar sobre un pino lleno de nidos gasta dinero sin resolver gran cosa.

Hay un matiz importante que se olvida: los bolsones se ven en invierno porque son blancos y el árbol está pelado, no porque la plaga haya llegado entonces. Cuando aparecen a la vista, la infestación lleva ya varios meses en marcha.

MomentoEn qué estado está la plagaQué se puede hacer
VeranoLa mariposa vuela y pone huevosTrampas de feromona para seguir la población
OtoñoOrugas recién nacidas comiendo en la copaVentana buena del tratamiento preventivo
InviernoBolsones formados, oruga protegida y urticanteRetirada física de los nidos con medios de altura
Final de invierno y primaveraLas orugas bajan del árbol en procesiónTrampas de descenso en el tronco; extremar precauciones en el suelo

¿Cómo sé si mis pinos están afectados?

Antes de que haya bolsón visible hay señales que se pueden buscar en otoño, y merece la pena mirarlas con prismáticos desde el suelo:

  • Ramillas en las puntas con las acículas comidas o resecas, que se ven amarillentas o peladas frente al resto de la copa.
  • Nidos provisionales pequeños, de seda fina, mucho menos aparatosos que el bolsón de invierno.
  • Restos de excrementos oscuros y muy menudos sobre las acículas y bajo el árbol.
  • En invierno, el bolsón blanco denso en las puntas de las ramas, casi siempre en la cara sur, que es la más soleada.

Si el pino es alto o está entre casas, la comprobación se hace desde arriba. Ahí entra el trabajo de poda en altura, que permite ver la copa de cerca y decidir con criterio en lugar de a ojo desde el jardín.

¿Es peligrosa para personas y mascotas?

Sí, y es la razón por la que conviene no dejarlo correr. La oruga tiene miles de pelos urticantes microscópicos que se desprenden y flotan en el aire. Provocan reacciones en la piel, en los ojos y en las vías respiratorias, y no hace falta tocar la oruga: basta con estar debajo del árbol o remover restos.

En perros es especialmente grave porque investigan con el hocico y la lengua. El contacto puede provocar lesiones serias en la boca y requiere atención veterinaria sin esperar. En personas, cualquier reacción que vaya más allá de un picor leve, y sobre todo si afecta a ojos o respiración, es motivo para acudir al médico.

Por eso, cuando hay bolsones en un pino junto a una casa, una piscina, un parque o una zona de paso, el criterio no es solo el del árbol: es el de quién anda por debajo.

¿Y si ya hay bolsones? Qué opciones quedan

La retirada física de los nidos es lo más directo: se cortan las ramillas con el bolsón y se retiran para su eliminación. Es trabajo de altura y se hace con protección, porque manipular un bolsón libera una nube de pelos urticantes. No es algo que convenga improvisar con una pértiga desde el suelo, entre otras cosas porque así los pelos caen justo encima de quien está debajo.

Cuando las orugas empiezan a bajar, al final del invierno, se pueden instalar trampas en el tronco que interceptan la procesión y la desvían a una bolsa. Es una medida útil para reducir la población del año siguiente, no para resolver la infestación en curso.

En verano, las trampas de feromona sirven para capturar machos y, sobre todo, para saber cuánta población hay antes de decidir el tratamiento de otoño. Es la parte menos vistosa y la que más ayuda a planificar.

Sobre los productos: lo habitual en tratamiento preventivo son formulaciones biológicas a base de Bacillus thuringiensis, que actúan sobre la oruga al ingerirla y son selectivas. Qué se aplica exactamente, en qué dosis y con qué medios depende del caso, y es algo que se decide en la visita, no por catálogo.

¿Mata la procesionaria al pino?

En un pino adulto y sano, normalmente no. Lo que hace es defoliarlo, es decir, dejarlo sin buena parte de la acícula justo cuando debería estar acumulando reservas. El árbol lo nota: crece menos y queda más expuesto a otros problemas, desde perforadores hasta la sequía del verano siguiente.

El problema aparece con la repetición. Un ejemplar defoliado año tras año, o un pino joven o ya debilitado por otra causa, sí puede acabar perdiéndose. Por eso la pregunta útil no es si un ataque concreto lo va a matar, sino cuántos años lleva sufriéndolos.

Cuando un árbol llega muy deteriorado, decidir si se puede recuperar o si conviene retirarlo no es algo que deba resolverse desde un artículo: hay que verlo, valorar su estado y su situación, y esa valoración la hace un técnico caso por caso. Lo mismo vale para otras plagas de las que nos preguntan a menudo, como el picudo rojo en palmeras.

Dónde nos lo piden más

Donde hay pinar y casas mezclados, que en la provincia es bastante habitual. En La Selva, con mucha urbanización dispersa dentro de masa forestal, y en el Baix Empordà, con pinares junto a segundas residencias y zonas de paso, es donde más avisos recibimos cada otoño.

En comunidades de propietarios sale mejor tratarlo en conjunto: la mariposa no entiende de lindes, y tratar una parcela mientras la de al lado se deja sin tocar reduce bastante el efecto del trabajo. Si quieres que le echemos un vistazo, en la ficha de control de plagas y tratamientos fitosanitarios explicamos cómo lo planteamos.

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