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Por qué el otoño es la mejor época para plantar árboles en Girona

por Rabie, de RY Forest

Un árbol plantado en otoño pasa el invierno echando raíz sin tener que sostener hojas, y llega al primer verano con el sistema radicular ya trabajando. No es que la primavera sea mala época: es que un árbol plantado en marzo se enfrenta al calor de julio con la raíz aún sin agarrar. En Girona la ventana buena va de octubre a principios de diciembre.

¿Por qué otoño y no primavera?

Cuando un árbol se planta, lo primero que tiene que hacer es reconstruir la raíz que perdió al sacarlo del vivero o del contenedor. Mientras no lo consiga, depende del riego que le des para todo.

En otoño el suelo todavía guarda el calor del verano, pero el aire ya ha refrescado y ha empezado a llover. Es la combinación ideal: la raíz sigue activa bajo tierra mientras la parte de arriba está parada y no le pide agua. El árbol dedica meses enteros a agarrarse sin gastar nada en sostener hojas.

Plantar en primavera funciona, pero deja mucho menos margen. El árbol brota y echa raíz a la vez, y a los tres o cuatro meses le cae encima un verano mediterráneo. De ahí que las bajas del primer año se concentren casi siempre en plantaciones de primavera tardía.

ÉpocaQué gana el árbolQué riesgo tiene
Otoño (octubre a diciembre)Un invierno entero de enraizamiento, con la lluvia a favorPoco; en cotas altas, heladas tempranas sobre recién plantados
Final de invierno (febrero)Todavía llega con margen a la primaveraMenos tiempo de raíz antes del calor
Primavera (abril a mayo)Se ve enseguida cómo respondeEl primer verano llega con la raíz sin asentar
VeranoNada que compenseAlto: exige riego constante y aun así se pierden ejemplares

El hoyo importa más que el árbol que compres

Es la parte que más se descuida y la que más determina el resultado. Un ejemplar caro metido en un agujero justo, en tierra compactada, va a ir peor que uno modesto plantado con criterio.

  • El hoyo se hace ancho, no hondo: la raíz crece a lo largo, no hacia abajo. Dos o tres veces el ancho del cepellón.
  • Las paredes se pican si han quedado lisas. En suelo arcilloso, una pared bruñida por la pala funciona como una maceta y la raíz gira dentro en vez de salir.
  • El cuello del árbol, donde el tronco pasa a raíz, queda al nivel del suelo. Enterrarlo de más es de las causas más frecuentes de que un árbol vaya languideciendo durante años.
  • Se rellena con la misma tierra que se sacó, desterronada. Llenar el hoyo de sustrato bueno crea una isla fértil de la que la raíz no quiere salir.
  • Un alcorque alrededor concentra el agua de riego donde hace falta en vez de dejarla escurrir.

El primer verano es el que decide

Plantar en otoño da ventaja, no inmunidad. Un árbol recién plantado sigue dependiendo del riego durante los dos primeros veranos, hasta que la raíz alcanza el terreno de alrededor.

La regla práctica es regar poco a menudo y mucho cada vez. Un riego abundante que empape en profundidad obliga a la raíz a bajar; muchos riegos cortos la mantienen en superficie, que es justo donde el suelo se seca primero. Si vas a montar riego automatizado, lo lógico es dejar previsto el gotero del árbol nuevo antes de plantarlo, no después.

Un acolchado de restos triturados alrededor del tronco, sin llegar a tocarlo, mantiene la humedad, frena la hierba que compite por el agua y suaviza la temperatura del suelo. Es de lo más barato que se puede hacer y de lo que más se nota.

¿Qué especie plantar en Girona?

No hay una respuesta única, porque la provincia no es un solo clima. Lo que sí funciona siempre es elegir por el sitio y no por el catálogo: cuánto espacio hay en alto y en ancho, cómo es el suelo, qué orientación tiene y de cuánta agua se va a disponer.

En el Alt Empordà la tramuntana condiciona casi todo. Un ejemplar aislado y mal anclado sufre desde el primer año, y por eso ahí tiene tanto sentido plantar en línea o en pantalla, con especies que aguanten viento seco y, cerca de la costa, salino. El tutor no es opcional los primeros años.

En el Gironès, con más jardín urbano y parcela mediana, el problema suele ser el contrario: espacio contado. Lo que más caro sale a diez años vista es plantar un árbol de porte grande a tres metros de la casa o encima de una red de saneamiento. Antes de decidir la especie conviene pensar el tamaño que tendrá adulto, no el que tiene en el vivero.

Y un detalle que ahorra disgustos: si vas a plantar cerca de un linde, comprueba en tu ayuntamiento qué distancias mínimas se aplican. Es mucho más barato preguntarlo antes que arrancar un árbol hecho años después.

Errores que se repiten cada otoño

  • Plantar demasiado hondo, enterrando el cuello del árbol.
  • Dejar el tutor atado años de más: el tronco necesita moverse para engordar y hacerse fuerte.
  • Atar con alambre o cuerda fina, que acaba estrangulando la corteza.
  • No deshacer el cepellón cuando la raíz viene enrollada del contenedor: seguirá girando sobre sí misma bajo tierra.
  • Abonar fuerte al plantar, cuando lo que necesita es agua y tiempo.
  • Elegir un ejemplar muy grande pensando que se gana tiempo: los de porte medio suelen adelantarlos en pocos años porque arraigan mejor.

¿Y si ya se ha pasado el otoño?

El final del invierno sigue siendo buena época, sobre todo para plantar a raíz desnuda. A partir de ahí, cuanto más se entra en primavera más se depende del riego del primer verano.

Si el árbol ya está comprado y estamos en mayo, la alternativa razonable es mantenerlo en su contenedor a la sombra, regarlo y plantarlo en octubre. Un árbol esperando en maceta pierde una temporada; uno plantado en junio puede perderse entero.

Si prefieres que lo veamos sobre el terreno, en la ficha de plantación de arbolado explicamos cómo trabajamos y qué entra en el presupuesto.

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