Cómo programar el riego en pleno verano sin desperdiciar agua
por Rabie, de RY Forest
En verano lo que más agua ahorra no es regar menos, sino regar mejor: de madrugada, poco a menudo y mucho cada vez, con cada sector programado según lo que tiene plantado. Un riego largo y espaciado obliga a la raíz a bajar; muchos riegos cortos la mantienen en superficie, que es justo donde el suelo se seca antes.
¿A qué hora conviene regar?
De madrugada, entre la noche y el amanecer. Es cuando la temperatura es más baja, el aire está más húmedo y suele haber menos viento, así que la mayor parte del agua acaba en el suelo y no en la atmósfera.
Regar a mediodía es el peor momento: buena parte se evapora antes de llegar a la raíz. Y regar al anochecer, aunque parezca lo mismo, deja la hoja mojada toda la noche, que es lo que favorece a los hongos, sobre todo en césped.
Poco a menudo y mucho cada vez
Es la regla que más resultados da y la que más se incumple. Un riego que empapa en profundidad obliga a la raíz a buscar el agua hacia abajo, y una raíz profunda aguanta muchísimo mejor los días de calor.
En cambio, regar diez minutos todos los días moja solo los primeros centímetros. La raíz se queda ahí arriba, y ahí arriba el suelo se seca en unas horas: el jardín queda enganchado al riego diario y sufre en cuanto falla algo.
Para saber si estás regando lo suficiente hay un truco viejo y fiable: al terminar el riego, clava un destornillador largo en el suelo. Si entra fácil, el agua ha llegado; si se para a tres dedos, el riego es demasiado corto.
Cada sector, su programa
El error más caro es tener todo el jardín en el mismo sector. El césped, los arbustos y los árboles no piden ni la misma cantidad ni la misma frecuencia, y si comparten programa alguien sale perdiendo.
- Césped: es lo más exigente en verano y lo que más nota la falta.
- Parterres y arbustos establecidos: bastante menos agua y menos frecuencia de lo que suele programarse.
- Árboles: riegos largos y muy espaciados, mejor con goteo en la proyección de la copa que junto al tronco.
- Plantación del último año: es la que de verdad depende del riego, aunque sea la que menos se ve.
- Macetas y jardineras: van aparte, se secan mucho antes que cualquier cosa plantada en suelo.
Lo que ahorra agua sin tocar el programador
- Subir la altura de corte del césped: la hierba más alta da sombra al suelo y este pierde menos agua.
- Acolchar los parterres con restos triturados: reduce mucho la evaporación y frena la hierba que compite.
- Revisar goteros y aspersores. Un gotero atascado o una boquilla girada hacia el camino gastan igual y no riegan nada.
- Instalar un sensor de lluvia, para que el sistema no riegue después de una tormenta.
- Arreglar las fugas pequeñas: un charco permanente junto a una arqueta es agua que se paga y no llega a ninguna planta.
Cómo saber si te estás quedando corto o largo
El césped avisa antes que nadie: pierde brillo, toma un tono azulado y la huella al pisar tarda en recuperarse. Eso es sed y aún tiene arreglo.
El exceso es más difícil de leer porque se parece: hojas amarillas, aspecto apagado y suelo siempre húmedo, a veces con olor. Si dudas, cava un poco al lado de una planta antes de regar; si a un palmo la tierra está mojada, sobra agua.
Y una advertencia sobre las restricciones: las limitaciones al riego cambian de un año a otro según cómo venga la temporada, así que conviene consultar qué está vigente en tu municipio antes de fijar el programa del verano.
Dónde nos lo piden más
En el Baix Empordà, donde muchas casas están vacías buena parte del año y llenas justo en julio y agosto: el riego tiene que funcionar solo durante meses y aguantar de golpe el pico de uso del jardín.
En el Gironès, con jardines urbanos donde el césped es la pieza principal y donde una programación mal ajustada se nota tanto en el aspecto del jardín como en la factura. Si quieres que revisemos la instalación, está en la ficha de riego automatizado.